Experiencia de usuario, transversal a todas las tendencias de marketing digital

Las experiencias publicitarias no resultan todo lo cómodas que deberían: mensajes irrelevantes, formatos intrusivos, atentados a la privacidad y, sobre todo, muchos anuncios. Demasiados. Estos hechos favorecen que, por una parte, los consumidores terminen aborreciendo la publicidad y esquiven medios donde saben que la navegación es ciertamente dificultosa y, por otra, que directamente corten por lo sano y comiencen a hacer uso de los adblockers.

El problema de los bloqueadores de publicidad ha sido abordado por distintos actores del mercado editorial y publicitarios sin mucho éxito. La razón puede estar en que no se está luchando contra el enemigo correcto: en lugar de demonizar los adblockers en sí y tratar de neutralizarlos, tal vez la solución radique en atacar el problema de raíz y comenzar a servir una publicidad que no moleste. Es más, que resulte útil, relevante y atractiva.

La publicidad nativa, las experiencias interactivas, inmersivas y recreativas parecen buenas soluciones en estos  nuevos tiempos en los que el anuncio de toda la vida, las comunicaciones unidireccionales que claman a los cuatro vientos las bondades de sus productos, ya no funcionan. El consumidor ha cambiado y seguirá haciéndolo en los próximos años, reclamando cada vez más una experiencia de marca, una identificación con sus valores, simpatizar con ella porque lo que le ofrece tiene valor y resulta relevante. Estamos inmersos ya en una nueva etapa en la que lo que vende ahora son las experiencias.

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